Prendemos la TV, escuchamos la radio, miramos las páginas de diarios y revistas, buceamos por el infinito mundo de internet: todo se compra, todo se vende, todo está al servicio de maximizar la ganancia de los empresarios. Ayudado por los grandes medios de comunicación el capital penetra hasta en lo más profundo de nuestras vidas. En nuestros gustos, en cómo amar y cómo sentir.

Si hacemos zapping en la TV, entre Tinelli, Gran Hermano y la novela del año, no se salva nadie. Se nos imponen parámetros de belleza inaccesibles, modas con las que la gran parte de la gente no puede cumplir. Miles de jóvenes de entre quince y veintiséis años sufren las enfermedades de bulimia y anorexia. Los “modelos a seguir” son irrealizables para la mayoría y por ende opresivos; todo en función del negocio de la moda y la estética que mueven millones en el mundo.

Contra toda la estupidización a la que nos quieren llevar los capitalistas, sus medios masivos y sus “modelos”, afirmamos que sí hay una vida que merece ser vivida, y es la de luchar por una “sociedad superior basada en la abundancia, la igualdad social y el pleno desarrollo del individuo” (Marx), acabando con este sistema de explotación y opresión. Por eso luchamos contra los que quieren que la juventud sea sumisa y obediente, bestia de carga en las fábricas y empresas, o “exitosos profesionales” que pongan su saber al servicio de la reproducción del sistema.

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