La sociedad en la que vivimos no sólo reproduce la explotación laboral, sino que introduce otras formas de opresión, que tras años de institucionalización y legitimación, hoy parece que son “naturales”. ¿Cuántas veces hemos escuchado que las mujeres no son buenas para alguna actividad por el simple hecho de ser mujeres? La homosexualidad, por ejemplo ¿no es utilizada como un insulto en los lugares de trabajo, en la escuela, en la calle, en la cancha? Podríamos poner muchos ejemplos más para dar cuenta de cómo la opresión a las mujeres y a las personas gays, lesbianas o travestis, se reproduce y naturaliza.

Aunque en las últimas décadas se hayan conquistado con la lucha y enfrentando a las instituciones y sectores más reaccionarios de las clases dominantes algunos derechos democráticos elementales como el matrimonio igualitario, el Estado de los capitalistas no puede otorgar más que una insoportable “tolerancia” a los que no entramos en las “normas establecidas”. Estas reformas “toleradas” permiten que sean sólo algunos pocos los que ejerzan los derechos que les son vedados a millones. En ochenta países del mundo la disidencia sexual se considera una acción criminal y se promueve la discriminación. Es más, en Argentina, con una ley sancionada de por medio, que permite el matrimonio civil de gays y lesbianas, hay varias ciudades como Córdoba donde a las parejas del mismo sexo no se les permite besarse en público y son perseguidas por las policías amparadas en códigos de faltas y edictos discriminatorios. Este derecho al matrimonio igualitario fue conquistado por las organizaciones GLTTBI (gays, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales e intersex) no sólo contra diputados y senadores derechistas y conservadores de todos los bloques, tanto kirchneristas como opositores, sino también contra la firme y activa oposición de la Iglesia Católica que el mismo Estado argentino subsidia con millones de pesos. Una institución reaccionaria y oscurantista que dicta cátedras de “moral” reprimiendo la sexualidad, el placer y la libertad individual mientras encubre entre sus filas a miles de pedófilos y abusadores, encumbrados obispos cómplices de la dictadura militar, y que no dice una palabra sobre los grandes negocios de la trata de personas para la esclavitud laboral, sexual y el tráfico de niñas y niños para la prostitución infantil. Rechazamos la trata de mujeres, el negocio de la prostitución y la persecución a las mujeres en situación de calle por parte de las fuerzas represivas.

Que se haya conquistado el matrimonio igualitario no quiere decir que se acabe con la homo/lesbo/trans/fobia ni con la opresión sexual. Esto lo saben bien quienes cada día sufren la discriminación en sus propias vidas y cuerpos, en el trabajo, en la casa, en la calle, en la escuela, en las universidades, en las fiestas, en otros lugares.

Las persecuciones y los crímenes de la comunidad GLTTBI son moneda corriente. Ya lo vimos con el asesinato de la joven cordobesa Natalia Gaitán o con el más reciente ataque a balazos que sufrió la trans santafesina Julieta Torres por parte de un ex policía, y que ahora está procesada injustamente. En el caso de las mujeres trans, tienen un promedio de vida de 32 años, el 95% está obligado a vivir en situación de prostitución, el 64% no terminó sus estudios primarios y el 84% no llegó a la secundaria. Las condiciones de vida que se imponen a las travestis y las trans son denigrantes.

Si esto es así es porque este sistema puede tolerar “un poco” la diferencia sexual, pero en esencia es opresor y represivo. El sostenimiento de la Iglesia por parte del Estado y de los gobiernos no hace más que mantener esta situación.

Por eso, la agrupación de mujeres Pan y Rosas y la Juventud del PTS luchamos por la separación inmediata y definitiva de la Iglesia del Estado: ¡basta de subsidios a sus colegios y universidades, basta de exención de impuestos a sus propiedades, de salarios a los obispos y otras prebendas que obtiene del Estado esta institución oscurantista que pretende imponer su dogma en nuestras vidas! ¡No a la injerencia de la Iglesia en las escuelas públicas! ¡Exigimos la expropiación de los bienes de la curia! ¡Basta de homo/lesbo/trans/fobia! ¡Por la libertad de decidir! ¡Inmediata aprobación de la Ley de Identidad de Género!

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