Las drogas son consumidas por distintos motivos tanto por jóvenes como por adultos, aunque persista la ilegalidad. Los que nos gobiernan no tienen cara. El Estado mantiene la ilegalidad de las drogas, pero se mete en el negocio del narcotráfico organizado a través de la policía y los intendentes. La ilegalidad empeora todo lo que la producción legal supone, llevando a cientos de miles de consumidores a involucrarse de una manera u otra con organizaciones mafiosas amparadas por algún sector del Estado.

Los yanquis, cuyo país es el principal consumidor del mundo, utilizan el narcotráfico como excusa para la injerencia política y militar en naciones de América Latina, como Colombia y Bolivia. Hay que acabar con esa lacra capitalista que mueve miles de millones de dólares en todo el mundo: el narcotráfico.

Exigimos la inmediata legalización de las drogas (no sólo la despenalización como plantean algunas organizaciones, que sería un paso progresivo pero insuficiente, sino la legalización que acabaría con la clandestinidad de la producción, la comercialización y el consumo), y la liberación de todos/as los/as jóvenes detenidos/as por su tenencia, porque rechazamos la penalización y que el Estado decida sobre lo que podemos hacer o no con nuestras vidas.

No somos ajenos a la terrible realidad que viven miles de jóvenes, sobre todo pobres, que no tienen ningún proyecto de vida y caen en fuertes adicciones escapando de las miserias de este sistema con basuras adictivas y mortíferas como el paco o la ketamina. Los capitalistas quieren que la juventud obrera y estudiantil sea sumisa y obediente: nos prefieren adictos y dependientes antes que organizadores de la rebeldía. Pero a la par denunciamos que toda prohibición no es más que una política para el disciplinamiento social y el control sobre nuestros cuerpos por parte de la clase que nos domina y su Estado. ¡Los únicos que tienen derecho a la diversión y el placer son los hijos de los ricos!

Junto con la legalización irrestricta de las drogas exigimos que el Estado garantice en forma totalmente gratuita políticas sanitarias y no represivas ni compulsivas para los adictos, control de calidad de los productos que se vendan, información veraz y científica sobre las cualidades y peligros de cada droga, incluso las actualmente legales como la nicotina o el alcohol.

Anuncios