Las patronales se aprovechan de la juventud trabajadora, relegándola a los puestos más precarios, los de sueldos más bajos y en las peores condiciones laborales, aumentando sus ganancias a costa de nuestra calidad de vida, llevando incluso a que muchos dejen sus estudios aun antes de terminar el primario o el secundario. Porque no nos resignamos a esta realidad que nos quieren imponer, desde la Juventud del PTS construimos una juventud obrera y estudiantil que milita en los lugares de trabajo, en las facultades, colegios y terciarios, una juventud que está en cada lucha obrera de pie junto a los que luchan por los salarios, contra los despidos y contra la precarización laboral. Nuestra militancia está en la vereda opuesta a la de los “jóvenes K”, cuyos principales referentes (los dirigentes de La Cámpora) ocupan puestos de jerarquía en la administración del Estado, con sueldos de decenas de miles de pesos, desde donde impulsan grandes negocios para los empresarios. Puestos en la Jefatura de Gabinete, en el Fondo de Capital Social (FONCAP) promovido por el Gobierno, en la dirección de Aerolíneas Argentinas y hasta en la Corporación Puerto Madero, están ocupados por las caras visibles de la juventud “nacional y popular”.

En los lugares de trabajo además enfrentamos a la burocracia sindical, agente de la patronal y el Estado en el movimiento obrero: los burócratas dejaron pasar las privatizaciones en los `90, se llenaron de guita y se transformaron directamente en empresarios; van a negociar la paritaria en autos que a un trabajador promedio le demandaría diez años de sueldo completo poder comprar; garantizan que en un mismo lugar de trabajo existan trabajadores de primera y de segunda; son procesados, como Venegas, Zanola o el propio Moyano, por adulterar los medicamentos que sus obras sociales (grandes negocios) dan a sus afiliados; y son los responsables de organizar las patotas cuando hay que disciplinar a los que no quieren “arreglar”, cuando la patronal necesita apagar el incendio; los responsables, como Pedraza, del asesinato de Mariano Ferreyra, que luchaba junto a los tercerizados del Roca por el pase a planta permanente. Hoy, junto a La Cámpora, la Juventud Sindical quiere aparecer como una nueva generación militante cuando no es más que una organización bancada por el aparato multimillonario y mafioso de la CGT de Hugo Moyano (por algo su referente es Facundo Moyano), con quien Pedraza compartió actos y festejos, y que en la gran huelga con ocupación de fábrica de Kraft en el 2009 acusó a los trabajadores de estar dirigidos por la “ultraizquierda”, dando vía libre a la represión y el desalojo, mientras se juntaba con la embajadora yanqui. Desde hace algunos años, el movimiento obrero se viene recomponiendo en nuestro país, recuperando comisiones internas y cuerpos de delegados, con muchos jóvenes obreros como protagonistas, cuestionando a las viejas burocracias y enfrentando a las patronales, organizándose por abajo y con paciencia. Ahí están los ejemplos de los trabajadores de Zanon, de Kraft-Terrabusi, del Subte, entre muchas otras experiencias. Como parte de este nuevo movimiento obrero, nosotros luchamos contra la precarización laboral, por la efectivización de todos los tercerizados y contratados, por el aumento de los salarios tomando como base la canasta familiar y ajustándolos automáticamente por la inflación real; por la media jornada laboral con el mismo sueldo para todos los jóvenes que quieren estudiar; por echar a la burocracia y transformar los sindicatos en verdaderas herramientas de lucha y organización contra la patronal y su Estado. Los trabajadores debemos apuntar al reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles, terminando con la desocupación y el hambre, y tendiendo a reducir la jornada de trabajo. El desarrollo técnico de la producción permitiría que vivamos todos bien trabajando poco. La clase capitalista impide que el trabajo sea sólo el necesario e impone jornadas extensas y extenuantes, ya que saca sus ganancias del tiempo de trabajo por el que sólo nos paga una parte, el resto es ganancia para ellos.

La lucha de clases, los conflictos obreros, las peleas contra el Estado, el combate profundo contra la ideología dominante en todos los terrenos de la vida, son la única forma de forjar una juventud revolucionaria que esté a la altura de los hechos por venir. Para los jóvenes del PTS es una de las principales preocupaciones cómo hacer para que los revolucionarios conquistemos una corriente militante en los principales lugares del movimiento obrero, allí donde está la posibilidad de parar los engranajes del sistema cuando sea necesario y organizar la fuerza de los trabajadores, que son los únicos que pueden encabezar una alternativa independiente de lucha contra este sistema de explotación y opresión.

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